4/28/2006

ragtime de las manos

¿a qué huelen mis manos?

aunque huelan, mis manos.

aunque vuelan
dddddddddddmis manos
palomas de alas cortas
que han tomado autobuses
dddddddddddddddddddhan jugado a picar el ombligo a los cerros
que se miran desde el cristal.

aunque duelan mis manos
han jugado al fútbol con cenizas de cigarros.

son mis manos
dddddddddddun par de gatos equilibristas en la orilla de la mesa

chasquidos en la madera

mis manos.

aunque puedan, mis manos
alpinistas aficionadas
conquistar el cuerpo desnudo.

riman mis manos.

la ----- de mis manos
el bosque en mis manos.

mis manos
ddddddddque botan
ddddddddddddddddtruenan
ddddddddddddddddddddddaplauden
dddddddddddddddddddddddddddddretumban.

¿a quién le dicen adiós mis manos?

¡dios, mis manos!


texto y fotografía: d. w. hidalgo

4/25/2006

muestra internacional de cine


lavozoval recomienda su presencia en la xlvii muestra internacional de cine en la cineteca nacional, la cual se llevará a cabo del 21 de abril al 10 de mayo de 2006.

la muestra proyectará películas de diversos directores y países tales como: españa, italia, argentina, cuba, francia, dinamarca, suecia, holanda, alemania, reino unido, irán, corea del sur y méxico.
la cartelera completa de dicha muestra la pueden encontrar en la siguiente dirección: http://www.cinetecanacional.net/cgi-bin/cartelera.cgi?ciclo=432

4/24/2006

iii

tarde
ya tarde

horas
árboles
carne adentro

horizonte
y mar
en la ventana
de mis lentes

¿invierno?

sol

texto: gregorio dos pasos
fotografía: dr. góngora

4/19/2006

cine en el señorial

programa abril/mayo

27 de abril
20:00 hrs.
ciclo: historias de la vida real, el ojo documental

gata morgana

alemania 1971, dir. werner herzog, documental, 79 min

filmada en los alrededores del desierto del sahara, acompañada con una locución que habla de la creación del mundo según la creencia maya del popol vuh y música de leonard cohen.

esta no es una película estándar. es una experiencia visual abrumadora y maravillosa que yuxtapone palabras habladas con imaginería contradictoria.

15 pesos

4 de mayo
20:00 hrs.
ciclo: nuestra realidad

tequila

méxico 1992, dir. rubén gámez, drama, 85 min

"por su abnegación y valentía, esta película está dedicada a la mujer mexicana". con esta frase inicia tequila, que por una parte es un homenaje al innegable espíritu combativo y fuerte de las mujeres explotadas laboralmente, y que son sometidas a dobles jornadas como madres y esposas; por otra critica la estructura social y política mediante el uso de metáforas con un lenguaje cinematográfico poco convencional.

15 pesos

11 de mayo
20:00 hrs. ciclo: velos, conócelos y distribúyelos.

4 maneras de tapar un hoyo.

méxico 1995, guillermo rendón y jorge villalobos, animación, 8 min.

es un círculo infinito, un juego, una reflexión y sobre todo un manual técnico. selección en sección oficial en competencia en el festival de cannes 1996 y obtuvo más de 40 premios internacionales. adicionalmente se presentarán otras producciones de los mismos realizadores.

30 pesos, incluye una plática con los realizadores y un dvd de la producción.

18 de mayo
20:00 hrs.
ciclo: fantasías animadas de ayer y hoy, cine de animación

colección de cortos de jan svankmajer, parte ii

checoslovaquia / inglaterra / usa, 1965-2001, animación, subtítulos en inglés

en los últimos 40 años jan svankmajer ha sido conocido como uno de los más consistentemente sorprendentes, salvájemente imaginativos, destacado surrealista de nuestro tiempo. utilizando delirantes combinaciones de muñecos, humanos, animación stopmotion y acción en vivo; las producciones de svankmajer conjuran un universo de sueños que a la vez es oscuro, macabro, ingenioso y perversamente visceral.

15 pesos

25 de mayo
20:00 hrs.
ciclo: caminito de la escuela.

selección de producciones de estudiantes de cine.

30 pesos, incluye una plática con los realizadores y un dvd de la selección . programación por confirmar.

27 de mayo
a partir de las 18:00 hrs.

función de moda corredor circuito colectivo, proyecciones al aire libre sin costo.


18:00 hrs. modisto de señoras

méxico 1969, rené cardona jr., comedia, 85 min.

el modisto d’maurice (mauricio garcés) simula ser afeminado para encajar en el mundo de la alta costura y tomar la ventaja de dicha apariencia para conquistar a todas sus clientas; burlándose así de todos los esposos de las mismas quienes confiadamente creen dejar a sus mujeres en buenas manos. los competidores de d’maurice (enrique rocha, hugo goodman y carlos nieto) sospechan del engaño y empujados por el odio que le tienen contratan a un detective y a bellas mujeres para conseguir pruebas que arruinen a d’maurice. mientras se da la lucha entre estos príncipes del corte, magda (irma lozano), una bella mesera, se enamora de las galanterías de d’maurice, preocupándose sin razón de las maneras dudosas del modisto.

19:45 hrs. blow-up

gran bretaña/italia 1966, michelangelo antonioni, drama, suspenso, 111 min.

el fotógrafo de modas thomas vio nada y vio todo. al agrandar unas fotografías que secretamente tomó de una pareja aparentemente romántica, se revela un asesinato.

ganadora en 1966 de los premios a la mejor película y mejor director por la sociedad nacional de críticos de cine. blow-up es un estudio de la paranoia, intriga y desorientación, influencial y con estilo. también es una cápsula de tiempo del londres de la época, un paisaje mental de la era de la moda, amor libre, fiestas, música y la despreocupación hip. todo envuelto en el enigma de lo que se ve, lo que no se ve y lo que la cámara capta como la realidad.

sin costo

información proporcionada por: residencias señorial

4/18/2006

madrefuente



la palabra le queda mal, porque decirle recuerdo o remembranza es derrotarlo de antemano, obligarlo a ser cartel que se nos pone enfrente sin tratar de convencernos; decir que está allá atrás en lo ya sido y, por ende, en ese como vano cementerio de todo lo que no puede ser más. y esto es todo menos eso, no se ha quedado atrás, vuelve todo el tiempo, pero vuelve flotando humildemente como un obsequio que un río arrastra hasta mí. no queda fijo en la memoria ni aquí cuando lo escribo (porque entonces escribir es también matar), y está aquí, no del otro lado del papel o debajo del escritorio, sino que esto, la madera de la mesa, la hoja, son también plaza con fuente con niño con secreto. y tampoco puede ser recuerdo, porque ese niño no soy yo y esa plaza nunca la pisé, y nunca he tenido un secreto; al menos de los que regresan desde tan lejos. ¿cómo puede estar volviendo a mí, si no existe? es como si yo surgiera con ese error: saber, lo que se llama realmente saber, es en un instante. y ese instante es siempre el presente. no puedo estar seguro de que yo haya sido, sólo de que soy y estos recuerdos que pueden ser carteles que me parecen y no convincentes. tampoco de que seré, eso se pierde en una bruma absurda. y este yo futuro que ya soy puede ser el yo instantáneo, presente y único. y ese yo pasado, apenas un paso detrás, puede ser solamente otro cartel. por eso es como si yo surgiera con este error: este yo instantáneo, presente y único, con un cartel que no es suyo, que le tocó por equivocación. pero cada yo que soy, se abisma más y más, porque tiene más y más carteles en donde está mirando ese cartel que no es suyo. un niño en una plaza sola, que además parece de otro siglo, y camina o parece caminar hacia una fuente, y atardece, y todos los otros niños se ríen de algo aparte y caminan en otra dirección. pero ha vuelto tantas veces que ya no parece un cartel; invade mi espacio de espectador y casi puedo tocar el agua de la fuente, tanto vuelve y con tanta fuerza. y la sensación de que algo se cierra para siempre cuando los otros niños caminan en otra dirección, algo se cierra siempre o se abre y si se abre es un rojo capullo de dolor. que se vayan entonces. el que sabe el secreto soy yo, y nunca les voy a decir. si les dijera se reirían de mí otra vez, y no soy yo quien los destierra: el desterrado soy yo, siempre yo, y esta plaza es mi destierro. pero casi benditamente quedé aprisionado en una plaza que guarda un secreto, y ahora el secreto lo guardo yo también. se parece a algo maligno sonreír por privilegios como éste, se parece a algo maligno sonreír malignamente, pero es mi plaza y mi fuente y mi secreto.
es una fuente que mana agua el día entero, pero es otra cosa. debajo del agua que se abisma en una cascada, allí la roca donde asoman a veces cuerpos gentiles, rostros y líneas que no pueden estar ahí sin saber a su vez que uno está enfrente y mirando. debajo de esta fuente pasa igual, aunque sea fuente y siempre fuente.
- ¿estás triste? – le pregunté, porque en mis propios hombros pesaba el cielo inmenso de tener doce años.
seguía manando el agua, pero caía insinuando sus hombros, sus manos, sus muslos, a veces la mirada de espera larga, de estar posando para alguien, pero para alguien más.
- no, no estoy triste – respondió con ligereza, con el mismo aire divertido de esa agua fresca que era su único atuendo. de repente rió, pero nunca dejó de verme - no estés triste tú tampoco. lo que pasa es que crees que este mundo es inmenso, y no es cierto. cabe en esta plaza, cabe entre nosotros y en tu mano.
y yo nunca entendía qué quería decir cuando decía que el mundo no era inmenso y caía entre ambos o en mi mano. me quedaba entonces mirando. me acaloraba en el verano, me mojaba bajo las lluvias, le preguntaría su nombre muchas veces más y sólo me respondería el agua
ddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddy nosotros
dddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddguardábamos
ddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddd nuestros secretos
dddddddddddddddddddddddduna flor roja crecida en una larga tarde cegadora
dddddddddddddddddddddddddddddme miraba con dulzura
dddddddddddddddddd cuántos secretos guardaba
dddddddddddddddd el agua nunca paraba de manar
ddddddddddddd¡cuántas cosas manan de ti, mujer!
- ¿qué dices? – y al hablar, de inmediato parecía amenazar con quitarse esa extraña bata de seda azul, casi transparente, que era lo único que la cubría.
- ¡pero no! no te muevas, casi terminamos. posa para mí… un poco más, solamente. algo hay de diabólico en ti, y de madre también. soplaste encima de todo, y todo cobró vida, y a tus llanos todo irá a perecer. y animales y algunas canoas tristes flotando sobre las ramas más altas de una montaña, ¡cuántas cosas manan de ti, mujer!
ddddddddddddddddddddddddddddddddddesta fuente
dddddddddddddddddddddddddddddddddesta
ddddddddddddddddddddcuántas cosas, esta nueva pincelada eres tú o tu nombre, que son poderosamente uno y lo mismo, y si conozco tu nombre te poseo: ese es mi secreto, pero esto aquí nos vela lo que hay más allá, no importa si tú posas y yo te pinto con forma de fuente, lo que importa es todo lo que incesantemente mana, lo que irremediablemente vuelve, en algún pasado remoto de cavernas, gente oscura baila en torno a ti, madre sagrada y terrible, te obsequian con pan y perfumes y huesos y tripas, y eres su tierra roja palpitante, y eres su cielo rojo palpitante, y marcas un ritmo al que se unen sus tambores, sus talones danzantes que la tierra hieren, y tú desde el centro alto árbol luminoso que toda la noche manas, manas, manas aquí también colores mientras te pinto, esta vez sí, para siempre. traspasa mi lienzo, quédate en él y en todas partes eres
dddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddla mujer, las pinceladas lentas, no estoy volviéndome loco, las veo danzar y mostrarse frente a mí. esta pared es un lienzo o una ventana al universo, pero no una pared.
- no, don job. es una pared.
- ¡que no, te digo! mírala bien, ahí viene el nuevo trazo. ahí está, ¿no te dije? esta vez es azul claro, cristalino, y termina con la suave bata de seda que cubre a la niña.
- ¿pero cuál trazo, cuál niña, don job?
- ¡en la pared, carajo! mira las pinceladas, cómo abren de la nada una ventana. mira a la niña, cómo nos mira. y el cielo lo va pintando de noche. tendrá que alejar el sillón de la pared porque nos lo va a llenar de pintura. los cuadros ya los pintó todos, pero no me gustaban tanto. pero ese sillón.
don job se quedó solo en el cuarto, y nada hizo por salvar el sillón. se quedó ahí, inmóvil, mirando el cuadro en la pared, la mujer envuelta en agua. no se movió ni cuando el agua empezó a llenar la habitación. no apartó la mirada de la pared ni cuando los libros y las fotografías empezaron a flotar como llevados por un río; obsequios increíbles que llegan desde lejos. don job se quedó inmóvil, mirando a la mujer en la pared. tan inmóvil, tan pleno de sí, que dejaba de ser don job y empezaba a ser como piedra, como viejo mueble con forma de don job y luego con forma de piedra y luego ya de mesa, como las que hay en algunas modestas salas y son una pequeña amenaza, y por eso, a la primera oportunidad, se las cubre con un mantel y se les pone encima un florero lleno de flores rojas recién cortadas.
se da un paso atrás, y se admira detenidamente el resultado.
es casi perfecto, casi.
- ya encontré un lugar para el florero, mira.
y él la recibió con una palma extendida, sin apartar la mirada de la hoja en que escribía, hasta que terminó aquella última frase que no podía ser la última, y aquella última palabra que no podía ser la última, porque la última habría sido fuente y habría seguido manando, en lugar de ser insólito recuerdo que invariablemente vuelve, y finalmente todo quedó tan del otro lado cuando ambos miraban el florero y decían que había quedado perfecto y calladamente en sus pensamientos, ambos agregaban, de manera ahora sí concluyente, casi.

texto: juan carlos garzón
fotografía: d. w. hidalgo

4/10/2006

iv



hoy llueve. nada contiene el dolor como mi sombra.
estoy solo, la tristeza se devela
como biografía del tiempo.
mi habitación se ha poblado de nombres o fantasmas o mujeres de paso;
seres enternecidos por mi ego y la fragilidad
que se esconde tras la ira, el error o la fe maltrecha.
es uno de esos días de marzo donde la ciudad es la misma
y con dificultad me reconozco de entre los que yo he sido.
debo resignarme a ser simplemente yo: goyo.
suceder como las plantas
cuando han sido olvidadas
en floreros de agua turbia;
lejos, muy lejos de sí mismas.

las últimas velas se apagaron.

mírame, tú que estás posiblemente lejos de esta noche,
de este dolor,
de sentirme sin padre y gordo, con barba y sin libros.
cómo podría creer en los mitos o en las avenidas.
dime cómo no cerrar los ojos frente a una plaza
donde no hay amantes de bocas apresuradas,
sólo héroes montados en el caballo de la guerra,
doctores paseando en hospitales
diciendo que papi tiene cáncer,
obispos en lupanares
diciendo que todo está bien
que es natural la muerte;
de lo único seguro que has tenido.
cómo aceptar vivir detrás de los candados.
existir para el miedo y la angustia, apresurados.
por qué nos acostumbramos a caminar por las calles
esquivando las alcantarillas o la mierda de los perros.
cómo y cuándo fue que la vida comenzó a parecerse a los horarios,
a los deberes ficticios de la fama y el éxito;
las facturas, las malas noticias, los inventarios, el viaje a las murallas,
los domingos lentos y tristes.
cuándo aceptamos cerrar los ojos para no reconocer
que el otro es uno mismo y está solo y hambriento.
no sé quién nos ha puesto vendas en los ojos
basta salir a la calle, poner un pie en las avenidas rotas
para aceptar la bestia absoluta del desencanto.
donde la luz se convirtió en miedo.
debajo de los mostradores y el neón y las horas
debajo de la oficina
y las letrinas y los afiches amorosos,
debajo de la trampa que engendran las ciudades,
hay caricias que irrumpen en la noche y son eternas.
besos que comienzan a inventar el mundo.
es un día donde todo parece resistirse a la caída.
hoy llueve.

texto:gregorio dos pasos
fotografía: dr. góngora

4/07/2006

versos/armas

sentados en la misma mesa, los siete poetas brindamos antes de leer nuestro destino en un bar de paredes gruesas y cuadros antiguos como telón de fondo. la luz de las velas exagera nuestras facciones, haciéndonos ver más despreocupados de lo que estamos realmente.

un congreso literario nos reencontró en argentina después de mucho tiempo. conozco a todos gracias a la convención en bolivia hace tres años, menos a gerardo y elena. a miguel lo veo diario en el periódico de buenos aires, pero con los demás solamente he llevado correspondencia. siempre es bueno tener contactos con casas editoriales y opiniones sinceras de mis libros en proyecto. todos nos sabemos profesionales, pero no conocemos la personalidad que escribe las cartas que recibimos. eso es lo grandioso de esta velada: poder ver los rostros detrás de las letras.

ricardo saca el celular una y otra vez, esperando la llamada de su madre quien, según me cuentan, es una controladora compulsiva y asfixiante.

margarita y sus personajes débiles y cargados de culpas, dejan de parecerme irreales cuando la miro hundirse en el sillón tratando de pasar inadvertida. miguel y yo bebemos más que el resto, y nos sentamos juntos como los amigos cercanos que creemos ser. siempre admito ante todos, y especialmente ante miguel, que lo admiro y envidio, pero esta noche siento que esa envidia se esfuma cuando todos me hacen preguntas y alaban mis libros mientras él prácticamente desaparece de la conversación.

miguel es mi jefe en el periódico y también tiene más libros publicados que yo, pero a últimas fechas no ha escrito nada. después de su divorcio cocinar y limpiar ocupan el tiempo que dedicaba a la escritura y, aunque odia admitirlo, su mujer no era tan aburrida e insufrible como él creía. miguel piensa esto con gran pesar en los momentos menos esperados, por ejemplo, cuando no hay papel higiénico en el baño y sabe que si ella estuviera con él podría llevárselo. a veces extraña también la comodidad de tener una suegra a quien odiar. todo esto nos cuenta miguel en sus peores momentos de depresión, y es entonces cuando jura que su ex mujer debe estar pasando por lo mismo y lo perdonará pronto.

en cambio a alberta, su exmujer, el divorcio le ha sentado bien. se le ve en reuniones sociales con el cabello pintado de rojo intenso y varios kilos menos, acompañada siempre de algún caballero. le parece que su marido no era tan interesante y encantador como ella creía, sobre todo cuando hace lo que se le da la gana y no hay nadie ahí para criticarla, censurarla u ordenarle que se detenga. casi no puede creer haberle rogado para que no la dejara. alberta es, además, mucho más sensual ahora. se despojó de inhibiciones en su vida social y en la cama.

miguel pues, con el arrepentimiento y la melancolía en las venas y ya entrado en copas, sugirió este juego: cada uno escribiríamos algo que podría pasarle a uno de nosotros en el futuro, pero sin saber a quién iría dirigido. nos pareció buena idea, como una ruleta rusa del destino. los poetas, uno a uno y con el entendimiento entenebrecido por el alcohol, garrapatearon su hoja y fui yo el último que puso la suya sobre la mesa.

elena es la primera que despreocupadamente toma la hoja, sin saber que por casualidad está dirigida a ella. lee en voz alta: “la carne fresca de todos los mercados es tuya, pero por la noche frustración en la máscara oscura de tu piel”. el rostro de elena se ensombreció. ella es morena y muy bella, así que en ese aspecto la predicción encajaba, pero no me pareció que debiera tomarse en serio. escribí eso a la carrera y sin pensarlo, ni siquiera sabía si realmente le tocaría a ella. de pronto tomó su bolso y salió sin decir palabra. margarita parecía bastante incómoda con la escena. como su compañera de cuarto e íntima amiga de los últimos cinco días, nos explicó que elena estaba en tratamiento con un sexólogo pues padecía anorgasmia.

el fatalismo flota ahora en el aire y nadie quiere ser el próximo en leer su futuro. decidimos que seguiría el próximo a la derecha de elena.

gerardo, bastante ebrio, tomó una hoja: “vendrá el día, en que tu nombre será para nadie, y serás nadie”. moriré, dijo gerardo. eso ya lo sabía... además esto lo escribí yo. despreocupado dio un trago directo de la botella.

ricardo se levanta como tratando de terminar lo más pronto posible con esto: “vives a la sombra de una larga melena que te aplastará”. claro que todos notamos la alusión a su madre. lo más increíble era que tomábamos las frases por completo al azar y ahora parecían encajar para cada uno. ricardo miró su celular con preocupación, y dijo no saber a qué se referiría aquella frase.

margarita, mostrando incomodidad por ser ahora el centro de atención y la siguiente víctima del juego, se levanta para leer su papel: “escribes muchos poemas, pero no eres uno.” la tímida y fea margarita no se inmutó. ¡soy verde! ¡soy fea! no me importa desde hace mucho. tenía razón, no lo había notado antes pero su piel tenía un color verdoso bastante desagradable.

miguel, siempre seguro de su buena fortuna y destino, estira la mano y toma la hoja que no está doblada: “la mano de tu mujer, oliendo todavía al sexo de otro hombre, pondrá los primeros granos de tierra sobre tu recinto eterno.” miguel se puso muy serio. el tema de su ex mujer saliendo con varios hombres estando tan reciente su separación no le agradaba en lo más mínimo. ¡qué pedazo de imbécil escribió esto! se creen muy listos, ¿verdad? claro, como ninguno de ustedes ha soportado un largo matrimonio para luego perderlo todo… pero ya verán cuando les pase. a ver, adolfo, ¿qué te depara el destino?

ahora todos los ojos están puestos en mí. miguel me mira como buscando el desquite. sólo queda una hoja en la mesa y la tomo fingiendo decisión. pienso, mientras veo la hoja de papel con la mirada malévola de miguel detrás, que esta frase la escribió él: “ya te fuiste al otro mundo, y tus ojos mortales no lo ven, como no ven los cabellos rojos que tienes pegados por todo el cuerpo”.

sólo recuerdo un fuerte puñetazo. unos segundos después, alcancé a ver las miradas de azoro y terror en los demás, pero en cuanto a la puñalada, juro que no la sentí. ¿mencioné que su mujer perdió todas las inhibiciones en la cama? sí, ya lo mencioné, pero olvidé que también perdía mucho, muchísimo cabello.

texto: edith eguiguren
fotografía: dr. góngora

4/05/2006

agonía




el grifo está cansado, llora,
se oye su queja
-ññiaaa -
¡cómo le duele la boca al grifo!

una costra de agua seca
en su aliento,
su voz goteando
se resbala en la tubería.

el grifo tiene arrugas de salitre,
padece de artritis.

¡ay, cómo se duele!
¡cómo se queja cada vez
que lo toco!

el grifo es un viejecito resfriado
con cabellos de sarro,

dejen al grifo
enmohecerse
en paz.
texto y fotografía: d. w. hidalgo