2/17/2007

variaciones sobre un barco (cuatro)

barco sirena

doloroso el mástil que no tiene nombre
la vela que estribor estorba
el cielo sin la arena arrepentida

¿en dónde es que la proa
volvió al manicomio de las profundidades?
¿en dónde los marineros y sus almas
y sus dolores y sus sirenas prostitutas?

yo quiero navegar, perderme
en la dócil caricia de los pulpos
en las fauces olorosas del sexo de los tiburones
yo quiero perderme, encontrarme
en los hocicos de mil ballenas
con mil barcas en sus barbas
en donde los mástiles no tengan nombres
en donde las velas sean carcomidas por estribor
en donde no haya marineros
pero sirenas prostitutas

yo quiero navegar
como ese barco
que he visto
lleno de letras

yo
ese barco
doblado
varado
herido
.
texto: gregorio dos pasos
fotografìa: cined

2/14/2007

variaciones sobre un barco (tres)

quietud

naufragio turbio del sol en un reflejo,
insecto anclado a la piel de un charco.

giros y ondas en el océano del vacío.

huérfano de espuma,
mecido en oleajes de silencio,
un barco flota hacia el puerto de la sombra.

espectro tripulante de la infancia
extiende su ausencia hacia un destino errante.

tan lejos del mar y tan cerca del cielo
no sabe que la playa es invisible.

cuando el viento sopla
vuelve la marea con su vértigo infinito.

texto: pirot
fotografía: cined

2/12/2007

variaciones sobre un barco (dos)

surrealista (detalle)

rostro cambiante
punta de espina

los edificios tragan
sin querer
un agujero blanco
bajo el agua

cielo
ventanas
colas de pez
sacian
mojan mis dedos

texto: abramarastra
fotografía: cined

2/09/2007

variaciones sobre un barco (uno)


había una vez un barco
que navegaba al revés
rasgando con su vela el océano
en lugar del cielo

había una vez el reflejo de un barco
que se creyó barco
rasgando los cielos
en lugar del océano

.
.
el barquito de papel y su reflejo eran diferentes. el reflejo tenía grandes sueños más allá del maloliente charco donde el barquito era feliz. quería navegar en un mar de verdad: zarpar hacia el cielo. planeaba crecer, cubrirse de metal y pólvora, ganar honores en una guerra. por ello el intrépido reflejo decidió independizarse, sentando el mal ejemplo para los reflejos más diversos –como el de un alacrán o el de un tornillo—así como para otros como los edificios y los cables de luz, que también a veces sueñan con fugarse.

sin embargo, a punto de zarpar, una gigantesca nube negra tapó el sol de tajo. hasta ahí llegó la insurrección del reflejo, pues al pasar la nube ya no era el mismo; apareció al otro extremo del charco, confundido. se quedó con el barquito de papel, meditando a dónde habría zarpado en su breve viaje entre las sombras, temeroso de su cambio de piel, del castigo –creyó—por sus ambiciones.
.
texto: edith e. e.
fotografía: cined